El hecho de que haya sido elegido presidente alguien como Trump, es preocupante en cuanto pone de manifiesto una dudosa salud mental de un número significativo de ciudadanos estadounidenses que le han confiado a un psicópata el control de una de las maquinarias militares más potentes del planeta que se supone que tenía como razón de ser defender la democracia, la justicia, los Derechos Humanos y la libertad en el mundo y no para vulnerar el derecho internacional y la multilateralidad y amenazar con violar la soberanía de otros países, anexionarse territorios... y usar esa fuerza para imponer sus caprichos abusivos. 

Pedro Paredes Sabater

Analista político

La amenaza Trump

Es urgente. Debemos, con total rotundidad, tenerlo claro, por increíble que pueda parecer haber llegado a este escenario, que Estados Unidos, mientras Donald Trump sea presidente, ya no es un país aliado, sino una grave amenaza. Tener esto claro, es la base todo.

Teniendo presente y claro este hecho, los países europeos deben trabajar decididamente para contrarrestar esa amenaza... a corto plazo (amenaza inminente) y también a un plazo más largo. 

No es imprescindible tomar medidas extremas en el ámbito económico... porque podemos esperar que esta locura no continúe dentro de 3 años, cuando acabe el mandato presidencial de este psicópata que ahora está al frente de los Estados Unidos, sin posibilidad de reedición... y con la esperanza, ante los desmanes a los que estamos asistiendo, de que el pueblo americano no permita que este estado de cosas delirante tenga continuidad a través de ningún personaje del entorno de este viejo loco... de entre los que secundan su desmesura. 

Esperemos que esta alucinación cese dentro de tres años... y que el mundo vuelva a “la normalidad”. Y he puesto normalidad entre comillas... porque no puedo normalizar muchas de las cosas que se dan actualmente en el mundo. Pero lo que está haciendo Trump y lo que proyecta lleva al planeta a otra dimensión en cuanto a desestabilización y escenarios impredecibles. 

Como digo, hay que capear el temporal cómo se pueda… son tres años… y no tomar decisiones de difícil reversibilidad. ¿Cómo hemos llegado a esto? Es obvia la responsabilidad de los ciudadanos estadounidenses que han votado a alguien como Trump y la de los delegados republicanos en la Convención Nacional Republicana… por designarlo como candidato presidencial.  Aunque supongo que esa elección depende básicamente de lo que reciban de cada candidato… y Trump debía de estar en primera línea… de esa compra de voluntades. 

El hecho de que haya sido elegido presidente alguien como Trump, es preocupante en cuanto pone de manifiesto una dudosa salud mental de un número significativo de ciudadanos estadounidenses... que le han confiado a un psicópata el control de una de las maquinarias militares más potentes del planeta que se supone que tenía como razón de ser defender la democracia, la justicia, los Derechos Humanos y la libertad en el mundo... y no para vulnerar el derecho internacional y la multilateralidad... y amenazar con violar la soberanía de otros países... anexionarse territorios... y usar esa fuerza para imponer los caprichos de un loco abusivo. 

En estos momentos, Estados Unidos presenta un grave déficit en cuanto al respeto de los Derechos Humanos como estamos viendo últimamente con la actuación de la policía antiinmigración de Trump. Por supuesto, que está pendiente un estudio sociopsicológico que explique el fenómeno.

Pero esto tiene una vertiente práctica: lo que está pasando, que el mundo esté en manos de un loco peligroso, que afirma que puede hacer lo que quiera, si para algo ha de servir, debe ser para convencerse de que la Unión Europea debe reducir su dependencia económica del mercado estadounidense… y, sobre todo, tener clara, de una vez, la necesidad ineludible de contar con un ejército europeo que sea capaz de afrontar eficazmente y de manera autónoma las amenazas que se presentan. 

Y esto ha de hacerse ineludiblemente, porque sí esperamos que este estado de cosas acabe con el fin del mandato de Trump, pero, dado cómo son las cosas en Estado Unidos, no podemos descartar un Trump 2.0 en cualquier momento.