Es urgente.
Debemos, con total rotundidad, tenerlo claro, por increíble que pueda parecer
haber llegado a este escenario, que Estados Unidos, mientras Donald Trump sea
presidente, ya no es un país aliado, sino una grave amenaza. Tener esto claro,
es la base todo.
Teniendo
presente y claro este hecho, los países europeos deben trabajar decididamente
para contrarrestar esa amenaza... a corto plazo (amenaza inminente) y también a
un plazo más largo.
No es
imprescindible tomar medidas extremas en el ámbito económico... porque podemos
esperar que esta locura no continúe dentro de 3 años, cuando acabe el mandato presidencial
de este psicópata que ahora está al frente de los Estados Unidos, sin
posibilidad de reedición... y con la esperanza, ante los desmanes a los que
estamos asistiendo, de que el pueblo americano no permita que este estado de
cosas delirante tenga continuidad a través de ningún personaje del entorno de
este viejo loco... de entre los que secundan su desmesura.
Esperemos
que esta alucinación cese dentro de tres años... y que el mundo vuelva a “la normalidad”.
Y he puesto normalidad entre comillas... porque no puedo normalizar muchas de
las cosas que se dan actualmente en el mundo. Pero lo que está haciendo Trump
y lo que proyecta lleva al planeta a otra dimensión en cuanto a
desestabilización y escenarios impredecibles.
Como digo, hay
que capear el temporal cómo se pueda… son tres años… y no tomar decisiones de
difícil reversibilidad.
¿Cómo hemos
llegado a esto? Es obvia la responsabilidad de los ciudadanos estadounidenses
que han votado a alguien como Trump y la de los delegados republicanos en la Convención
Nacional Republicana… por designarlo como candidato presidencial. Aunque
supongo que esa elección depende básicamente de lo que reciban de cada
candidato… y Trump debía de estar en primera línea… de esa compra de voluntades.
El hecho de
que haya sido elegido presidente alguien como Trump, es preocupante en cuanto
pone de manifiesto una dudosa salud mental de un número significativo de ciudadanos
estadounidenses... que le han confiado a un psicópata el control de una de las
maquinarias militares más potentes del planeta que se supone que tenía como
razón de ser defender la democracia, la justicia, los Derechos Humanos y la
libertad en el mundo... y no para vulnerar el derecho internacional y la
multilateralidad... y amenazar con violar la soberanía de otros países...
anexionarse territorios... y usar esa fuerza para imponer los caprichos de un
loco abusivo.
En estos
momentos, Estados Unidos presenta un grave déficit en cuanto al respeto de los
Derechos Humanos como estamos viendo últimamente con la actuación de la
policía antiinmigración de Trump.
Por supuesto,
que está pendiente un estudio sociopsicológico que explique el fenómeno.
Pero esto
tiene una vertiente práctica: lo que está pasando, que el mundo esté en manos
de un loco peligroso, que afirma que puede hacer lo que quiera, si para algo ha
de servir, debe ser para convencerse de que la Unión Europea debe reducir su
dependencia económica del mercado estadounidense… y, sobre todo, tener clara,
de una vez, la necesidad ineludible de contar con un ejército europeo que sea
capaz de afrontar eficazmente y
de manera autónoma las amenazas que se presentan.
Y esto ha de
hacerse ineludiblemente, porque sí esperamos que este estado de cosas acabe
con el fin del mandato de Trump, pero, dado cómo son las cosas en Estado Unidos,
no podemos descartar un Trump 2.0 en cualquier momento.